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JUSTICE
IN THE WORLD |
No.3 |
EDITORIAL
Queridos
colegas Ya
hace un año... el tiempo pasa tan rápido en la Unión Internacional de
Magistrados y para la Fundación... Un
año al término del cual hemos organizado un nuevo modo de gestión de
la Fundación. La
Fundación "Justicia en el Mundo" nació bajo los auspicios de
la Unión Internacional de Magistrados y se sirve de su imagen. Por ello,
a los fundadores les pareció natural confiar la presidencia de la
Fundación al Presidente de la Unión Internacional de Magistrados. Sin
embargo, la Fundación es una entidad española, y es en España donde
se desarrolla, merced a los donantes españoles. En tales condiciones,
tras el cambio de Presidente de la Unión Internacional de Magistrados,
se hizo evidente la necesidad de encargar su gestión a un Presidente
Ejecutivo español, cargo para el cual se propuso a D. Ramón Rodríguez
Arribas. Manteniendo
la gestión española, aunque con la influencia de un Presidente de la
Unión Internacional de Magistrados de nacionalidad y cultura diferentes,
es del todo cierto que la Fundación seguirá desarrollándose al
servicio de los jueces de todo el mundo y de todos los sistemas
judiciales. Cuando
se publique esta revista, ya habrá transcurrido casi un año desde el
triste momento en que Ud. nos dejó, querido Philippe (Philippe Abravanel). Una parte de este
número está dedicada a su recuerdo, y muchos son los que han sabido
recordar el inmenso trabajo que desplegó Ud. a lo largo de su vida en
pro de la causa de la Justicia: En primer lugar, en favor de la
independencia de los jueces suizos, desde su cargo de Presidente de la
Asociación Suiza de Magistrados; y, posteriormente, en pro de la
intensificación del poder judicial en los demás países de los cinco
continentes. A
su lado, los jueces de la Unión Internacional de Magistrados, jóvenes
y no tan jóvenes, han aprendido a conocer su convicción de la
necesidad de la independencia del poder judicial como pilar insoslayable
de cualquier democracia auténtica. Muchos somos los que compartimos
esta convicción en el seno de la Unión Internacional de Magistrados;
pero Ud. hizo de ella una exigencia constante en su lucha. Tampoco
dejaba Ud. de recordar que la Justicia sólo se hace para los
justiciables, dependiendo de sus necesidades, y no para defender causas
ideales. Philippe,
nos ha dejado Ud.; pero nos ha dejado en herencia la fuerza de la llama
de sus convicciones. Seguiremos caminando por el mismo camino para
convencer siempre más, tanto a las autoridades políticas como a
nuestros colegas, para que se abran a otras culturas judiciales y a
otros medios de razonamiento . Dentro
de unos meses, afrontaremos juntos el fin de siglo, un momento esencial
y único para todos nosotros. Es el momento de hacer balance, aunque
quizá sea mejor dejar esta tarea para pensadores e historiadores. Para
nosotros, en activo, el paso de un siglo a otro, que es también cambio
de milenio a la vez, es, en especial, como proyectarnos hacia el futuro,
hacia un futuro siempre mejor en pro de un respeto universal del estado
de derecho y de los derechos humanos. Dicho futuro, hemos de imaginárnoslo.
La misión de la Unión Internacional de Magistrados en este esfuerzo de
creación visionaria es muy especial, ya que somos la única ONG que
representa a jueces de casi todos los sistemas judiciales. Somos, pues,
un extraordinario foro de reflexión. En todo ello nos inspiraremos al
iniciar, a partir del año 2000, las primeras conferencias de reflexión
para la justicia del futuro. Los temas no faltan, ya sean políticos y
filosóficos, como la necesidad del desarrollo de los poderes judiciales
a escala continental; o más pragmáticos, como el impacto de las nuevas
tecnologías del network acerca de la mejora de las condiciones de
proceso y tratamiento de los expedientes. Esperamos
ideas y sugerencias por parte de Uds. Páquerette
GIRARD, Presidenta
de la Unión Internacional de Magistrados y |